26.02.18 |

Servicios de ayer en el mundo de hoy: Trámites matrimoniales.

El camino al altar está lleno de papeleos que ponen en jaque tu paciencia y tu futuro matrimonio. ¿Nadie ha pensado en facilitarle la vida a la gente enamorada?

En 2016, mi esposo y yo nos comprometimos. Nuestro plan era casarnos un año después, pues pensamos que 365 días serían suficientes para organizar una boda bonita y significativa.
Sin embargo, nunca pensamos que la ausencia de tecnología durante la preparación podría jugarnos tantas malas pasadas. Y no hablo de la elección de la torta o el vestido. Eso es lo de menos aquí. Me refiero a los trámites: esos que nos llevaron a pensar que no llegábamos a casarnos tal y como lo habíamos soñado.
Pero ¿en serio es tan difícil organizar una boda en Lima? Te cuento enseguida.

Buscando un orden.

Teníamos un año para organizar una boda sencilla y significativa. Ese tiempo debería ser suficiente para realizar todos los trámites sin contratiempos. Sin embargo, a los dos meses de comprometernos, descubrimos que Google y Facebook no serían suficientes para saber por dónde empezar.

Toda la información estaba regada por internet. No había una web, como gob.pe , que enlistara los requisitos o que nos conectara con las entidades necesarias. Solo encontramos recomendaciones no oficiales que tuvimos que comprobar llamando y visitando los despachos parroquiales.

Visitas no previstas.

Nuestro sueño de una boda sin contratiempos empezó a volverse en una pesadilla cuando nos dimos con la sorpresa de que los documentos tienen una fecha de vencimiento.

Sí, igual que tu suscripción a Netflix o Spotify pero sin la ventaja de renovarla desde la comodidad de tu computadora o smartphone: estos papeles debías “comprarlos” nuevamente en persona. ¿Nadie pensó en que todo esto puede resolverse online? Como, por ejemplo, el caso de Bodayaa, un portal español especializado en servicios notariales por internet.

Un vals de incongruencias.

Y ya que hablamos de trámites presenciales, el matrimonio religioso está lleno de ellos. (El civil también, pero en mucha menor medida).

Hasta cierto punto, es comprensible la necesidad de que ambos novios tengan que estar presentes al momento de registrar sus deseos de casarse, pero ese requisito se convierte en algo negativo cuando comienza a interrumpir con tu trabajo. Y es que a nadie le gusta tener que invertir sus vacaciones haciendo trámites o pedir permiso constantemente en la oficina para correr al Arzobispado antes de las cuatro (hora de cierre).

Si contar con un documento en físico es tan importante para estos trámites, ¿por qué no mezclar soluciones digitales con no digitales, como lo hacen en Irlanda del Norte? Aquí, los futuros esposos pueden descargar los documentos necesarios de la web oficial de dicho Gobierno y llenarlos en la comodidad de su casa. Una vez listos, los envían a las oficinas encargadas vía correo postal. Todo es válido cuando se trata de ahorrar tiempo y tener una buena experiencia.

¿Otra más? No, por favor.

Tras poco más de 10 meses de trámites y correteos, por fin pudimos darle apertura al pliego matrimonial. Nuestro camino el altar estaba casi asegurado. Y digo “casi” porque aún faltaba un último paso: difundir la proclama matrimonial.
En simples palabras, este documento expresaba nuestro deseo de casarnos. El padre de mi parroquia y la de él –cada uno tenía un templo asignado– se encargaron de divulgar estas intenciones durante tres misas dominicales. Algo similar ocurre con el Edicto matrimonial, documento importante en el matrimonio civil, el cual, además, tiene un costo por publicación.

¿Hay forma de ahorrarse todo ese tiempo? Por supuesto. La Gaceta Electrónica de Propiedad Industrial, del Indecopi, es una clara muestra de ello. Gracias a esta herramienta digital, se ha simplificado el registro de marcas y reducido los costos de publicación. Estamos en la Era Digital: todo es posible.

Votos del pasado.

Ya no estamos en la época donde solo los padres de la novia se encargaban de la organización total de la boda, incluyendo los trámites. Ahora son los novios quienes deciden tomar las riendas de este evento tan importante en sus vidas.

Es necesario que los procesos se rediseñen pensando en los novios de hoy, no en los de ayer. Es verdad que no solo nos casamos una vez en la vida (en teoría), ¿pero es necesario que sea tan tedioso?

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