30.07.18 |

Design Systems: Del Brandbook al Brand tool.

En tiempos donde cada vez hay más plataformas y la respuesta debe ser cada vez más ágil, ¿cómo nos aseguramos de que la identidad de nuestra marca esté correctamente representada en cada una de ellas? ¿Será que nuestra forma de diseñar también debe evolucionar?

Todo lo que vemos a nuestro alrededor obedece a un diseño: desde el ambiente en donde estamos, hasta el dispositivo con el que estás interactuando para leer estas líneas. La estética representada a través de su manufactura, el material, estilo y color, nos transmiten una personalidad única, un sello de marca que es consistente no solo en el cómo se ve, sino también en el cómo lo comunica. Para lograr esto, existe un complejo trabajo de conceptualización y definición que termina por establecer las reglas, formas y métodos que van a permitir que el resultado de la ejecución sea coherente en cada una de sus aplicaciones: el Branding.


La aplicación del Branding nos asegura una identidad consistente en cualquier medio o formato. Gretel NY

Para que nuestros productos puedan ser identificables, memorables y diferenciables, estos deben de tener al Branding como eje principal de toda personificación, ya que este nos define en el inicio, guía en el durante y nos proyecta para el después. Pero ¿dónde es que se documentan todos estos lineamientos de comunicación y cómo es que se distribuyen?

El gran libro de la imagen.

Para los que llevamos un tiempo en el mundo del diseño, nos es cercana la imagen de “la gran Biblia” del Manual de Identidad Corporativa en la que se desarrolla el despliegue de todo lo anteriormente mencionado. Es en este documento en el que las agencias de Branding centralizan todo su trabajo y al que solemos recurrir las productoras para crear cualquier derivado que de este pudiera surgir.

El Brandbook, como tal, no ha evolucionado mucho pese a al tiempo que lleva proliferando en nuestro medio. El libro impreso pasó a ser un archivo digital, pero aún así, sabemos por experiencia que es un bien bastante escaso. Son muy pocas las organizaciones que se preocupan por administrarlo y en eso la logística cumple un rol determinante.


El Brandbook reúne las directrices que guían el manejo de la identidad de marca. Claire Anderson / Windows Brand Guidelines

Cuando estamos en la tarea de desarrollar un nuevo producto, tenerlo a disposición nos significa un gran punto de partida sobre el cual podemos empezar a construir. Sin embargo, eso no nos aleja de colocarnos en un escenario en donde muchas veces encontramos que:

  • Es inmutable. Una vez publicado es improbable que se pueda actualizar.
  • Está incompleto. No profundiza en plataformas interactivas ni entornos digitales.
  • Está desfasado. Lo descrito no corresponde con el manejo actual ni considera las nuevas aplicaciones.

Estas circunstancias nos colocan en una paradoja en la que la solución de lo uno origina el problema de lo otro, un círculo vicioso que crece como bola de nieve en cada loop. Para no quedar atrapados en él, es nuestro deber alejarnos tanto como podamos de los alcances específicos de un proyecto para observar cómo funciona y se adapta al ecosistema ya existente. Ver cómo suma, no cómo resta.

El anexo digital.

El entorno digital es un mundo que cambia con la velocidad con la que se abren camino las nuevas tecnologías. Hasta hace unos años, hacer un proyecto web era una tarea que no requería involucrar un equipo muy grande, ni era demasiado compleja. En lo referente al diseño, por ejemplo, bastaba con que se viera y funcione bien en una computadora con velocidad de conexión promedio.

Pues bien, eso ha cambiado y muy rápido en comparación con otras industrias. Hoy ya no es suficiente que se vea bien en esa computadora con conexión promedio, sino además, en otras plataformas digitales como tablet o mobile. La profesionalización, la especialización y la demanda, han jugado un papel importante en la expansión del territorio donde hoy habitan UX Designers, UI Designers, Motion Designers y demás variantes unicornias.

Es comprensible, pues, que un entorno que cada vez se hace más complejo y cambiante, no se termine de definir por completo en un documento tan rígido. Es más, es comprensible y hasta recomendable —dada su complejidad— que sean los mismos especialistas quienes contribuyan con esa definición.

Es en este contexto en el que hace su aparición el Style Guide, un documento en el que los diseñadores de interfaz enriquecen el Branding adaptando y creando los estilos visuales que dirigen el proyecto a nivel estético y funcional, vale decir, el diseño de todo lo que se ve y todo lo que queda oculto a la espera de que el usuario pueda descubrirlo con alguna interacción.

En este ejemplo se muestra parte del Style Guide desarrollado para el proyecto Entel.pe.

Si bien esta herramienta es una pieza fundamental dentro del desarrollo de un proyecto, queda corta cuando caemos en cuenta de que un proyecto digital no solo depende de la estética, sino también de todo el código de programación que hace posible la experiencia. Si nuestro objetivo es establecer pautas que puedan ser adaptables, escalables y replicables, ¿no son ambos los aspectos que deberían estar considerados?

Más allá del Branding.

Un producto digital es un esfuerzo colectivo que exige la integración armónica de todas sus partes. Están involucrados los analistas estratégicos que definen los objetivos; los gestores del proyecto que desglosan y planifican; los redactores que desarrollan los contenidos; los diseñadores de experiencia que velan por la usabilidad y navegabilidad; los diseñadores de interfaz que definen la estética; y por último, los programadores, quienes codifican todo y logran que todo funcione y se haga realidad.

Es cuando tomamos consciencia de todo lo que involucra que nos damos cuenta que las definiciones no son suficientes; al menos no si solo existen para dar soporte a un equipo en particular. Si queremos ir más allá, lo que requerimos es una solución global que centralice la documentación de todas nuestras capacidades en un sistema que nos permita establecer mejores procesos y una comunicación mucho más fluida.

Eso es un Design System. Un sistema que no solo determina cómo se despliega el Branding en el mundo digital, sino que, además, marca la pauta de cómo el equipo trabaja, uniendo puntos en torno a:

  • Herramientas
  • Organización
  • Metodología
  • Entregables
  • Documentación

Y es aquí donde me gustaría detenerme un momento para desarrollarlo con algunas reflexiones, ya que son elementales cuando hablamos de eficiencia.

Herramientas

Desde la planificación hasta el desarrollo. En tiempos en donde los equipos no tienen necesariamente que compartir un espacio físico, elegir la herramienta correcta para cada necesidad es determinante para su buen desempeño. ¿Cómo nos comunicamos?¿Qué software me conviene?¿Son compatibles entre sí?

Figma es una herramienta que nos permite diseñar nuestros prototipos colaborativamente.

Organización

Desde dónde se almacena la información hasta cómo se comparte. Tener una estructura específica ayuda a que cada miembro del equipo sepa exactamente dónde colocar sus archivos de trabajo y se ubiquen de manera intuitiva. Por otro lado, ¿qué tan seguros están? ¿Puedo acceder a ellos desde cualquier lugar?

Metodología

Desde la investigación hasta la conceptualización y desarrollo. La experiencia nos lleva a secuencializar nuestras tareas dentro de un proceso ordenado que marca nuestra forma de hacer las cosas. La metodología —llámese como se llame y sea cual sea— obedece a una lógica y sentido común que nos dicta que para empezar con lo segundo, antes debemos resolver lo primero. No obstante, todo es mejorable y optimizable. ¿Qué prácticas debemos incorporar para profesionalizar más nuestro proceso de diseño?

Entregables

Desde el input hasta el output. Podríamos decir que un equipo es una red que se realimenta de los insumos que produce y produce con los insumos que recibe. Una red en la que la calidad del producto final representa la suma de todas sus capacidades materializadas en entregables, tanto internos como externos. Preguntémonos entonces, ¿cumplen estos con un estándar? ¿Mis herramientas, organización y metodología lo permiten?

Documentación

En un mundo ideal, la entrega de nuestro producto no marca el final de nuestro trabajo, sino el inicio de un estado latente de mejora continua y optimización. Nada de lo que hemos hablado hasta ahora sería de utilidad en el futuro si es que no nos preocupamos por documentarlo debidamente. ¿Puedo crear un nuevo producto siguiendo las pautas y lineamientos establecidos?

El Brand Tool

Un Design System, tal como lo entendemos hasta aquí, no solo define temas de front, como los estilos visuales, comunicación y Branding en general, sino también temas de back como organización, procesos y metodologías.
Estos sistemas son un ejemplo del rumbo al que nos dirige la evolución de la identidad corporativa en su transformación digital. Una herramienta viva que democratiza el acceso y su consumo para todos los colaboradores involucrados en el desarrollo de un proyecto digital, sean diseñadores, programadores o comunicadores. Una herramienta online que centraliza nuestros recursos en una sola fuente y hace posible que todos, ya sea un equipo interno o un proveedor externo, puedan recurrir a ella en cualquier momento y desde cualquier lugar.

Material Design nace para dar pautas de diseño en aplicaciones mobile, pero se adapta bien a cualquier plataforma.

Muchas organizaciones ya lo vienen implementando con distinto alcance y profundidad. Si bien los ejemplos más representativos están bajo el paraguas de grandes corporaciones como el caso de Material Design de Google o Fluent Design de Microsoft, basta darse un salto por Adele, para ver cómo es que marcas como Dropbox, IBM, HP, Atlassian, Salesforce o Audi, avanzan hacia esa dirección.

Finalmente, debemos entender que la construcción de un sistema de diseño es una tarea ardua y compleja, pero muy recomendable cuando tienes a un equipo dedicado al desarrollo de nuevos productos digitales. Porque si queremos un producto relevante, debemos ser conscientes de que su publicación no marca el final de nuestro trabajo, sino el inicio de una relación con el usuario que nos va a colocar en un estadío de mejora continua. Y cuando eso suceda, ¿no sería ideal tener todo el proceso sistematizado para responder de una manera más ágil a la demanda? ¿No será que en el fondo lo que necesitamos es un producto para crear más productos?

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