08.05.17 |

El malabarista: creación de contenido enfocado en el usuario

En LIQUID basamos nuestro trabajo bajo una misma premisa: en el área en donde te encuentre, toma la mano de tu cliente y busquen contribuir a la sociedad. En este caso, nuestro campo de batalla es el contenido y nos lo tomamos muy en serio.

Armados con todas las herramientas necesarias, asumimos la tarea de llevar un producto tan sensible como el SOAT y acercarlo a los beneficiarios.

Nos dimos cuenta que -tal vez- el SOAT es el único producto que tiene como beneficiario potencial a todos los peruanos. No hay producto más democrático que este seguro obligatorio contra accidentes de tránsito, que es adquirido por los conductores de vehículos, pero cubre a toda persona sin distinción de raza, posición social o religión. Sin embargo, teníamos un problema: la mayoría de sus benefactores desconocía su atributo.

La metodología del diseño de producto centrado en el usuario (Human Centered Design) nos indica que para dar solución a un problema y reducir las probabilidades de error debemos considerar tres puntos claves:

  1. Deseabilidad: ¿esta propuesta de solución resuelve la necesidad de los usuarios?
  2. Rentabilidad: ¿es conveniente para el cliente o para el cumplimiento de los objetivos?
  3. Viabilidad: ¿tenemos la tecnología para realizarlo?

Y descubrimos que sí. Hablar del SOAT no solo resolvía una necesidad de los usuarios, también ayudaba al posicionamiento de nuestro cliente, La Positiva Seguros, y estaba en nuestras manos hacerlo a través de contenido de valor.

Una vez más, el equipo de Contenido decidió ponerse en los zapatos de los usuarios y comunicar este mensaje a través de una historia que sea común a todos.

Y es que son los malabaristas, canillitas y vendedores ambulantes quienes conviven todos los días y a cada momento con el riesgo de sufrir un accidente de tránsito. Necesitábamos llegar a ellos.

A través de una entrevista a Mario Soto, conocimos la historia de estos artistas callejeros que viven sus días con pasión y ahínco, restando importancia a la adversidad. Sin embargo, también confirmamos una hipótesis: no tenían conocimiento de cómo usar el SOAT después de un accidente de tránsito. No solo les explicamos la importancia de anotar la placa del vehículo, sino que les exhortamos a compartirlo con sus colegas. Esta era una tarea conjunta.

El resto es historia. Pueden encontrar la publicación completa aquí.

Hacerles llegar esta información y, a través de ellos, a muchos otros peruanos, es una tarea sinceramente gratificante. Saber que junto a tu cliente puedes hacer la diferencia, puedes hacer un cambio, definitivamente no tiene precio.

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