23.07.18 |

El microcopy en el mundo real.

En el diseño de experiencias se habla mucho del microcopy, pero pocos tienen claro qué es. Te invito a salir a caminar por el mundo real para poder entenderlo y aplicarlo en el mundo digital.

Hace poco, un viaje en carretera me mostró la manera más sencilla de explicar qué es y qué no es un microcopy; después de eso comencé a reconocerlos por todos lados. Vivimos rodeados de ellos, en la calle, en los centros comerciales, en las estaciones y aeropuertos, y obviamente, en la red. Si formas parte de un equipo dedicado al diseño de productos y servicios, este artículo te servirá para entender al microcopy y considerar la magia que existe en sus pocos caracteres.

Primero, ¿qué es un microcopy?

Carlos Mendoza, Head of UX de LIQUID, lo explica de manera sencilla: “El microcopy es un elemento de diseño con el poder de capturar a las personas y brindarles un momento agradable a través de palabras, de forma tal que contribuya a crear una buena experiencia”.

Pero sucede muchas veces que, al ser un elemento de diseño, se confunde al microcopy con un disclaimer, placeholders, el call to action de un botón o un text link, o hasta un breve texto informativo, y no es así. Bueno, casi. Mejor dicho, sí y no.

-Si te sientes confundido, sigue leyendo…

Me explico mejor, un microcopy puede habitar en cualquier lugar de la web, siempre y cuando aporte positivamente a la experiencia y conduzca al usuario hacia el objetivo trazado. “Los microcopys son pedacitos de texto que, cuando se usan en los lugares correctos —dice John Saito, UX writer de Dropbox—, puede convertir una tarea mundana en algo memorable”.

Es así que un disclaimer, o un placeholder, un botón, o un text link pueden hospedar a un creativo microcopy y pasar de ser un simple y aburrido botón que decía “Comprar” a un motivador “Bien, date el gusto”.

-Ya, todo ok, pero… ¿la historia de la carretera?

Ahora sí, el microcopy en el mundo real

Como muchos saben, un viaje en camioneta con amigos puede ser divertido, hasta que a la cuarta o quinta hora ya no hay de qué hablar y solo te queda pegar la frente a la ventana y ver cómo los avisos de la carretera pasan uno tras otro. Así estaba yo. “Prohibido adelantar”, “Reduzca la velocidad”, “Cuidado, curva peligrosa”, funcionales letreros descoloridos que desfilaban una y otra vez.
De pronto, apareció él. Era un imponente cartel al lado del camino, con robustas letras blancas sobre un fondo verde hoja, que decía: “Papi, conduce con cuidado. Te esperamos en casa”.

¡Bam! Ese potente mensaje, en una vía donde transitan a diario cientos de choferes de vehículos pesados, era el master example of microcopys of the real world. Ese mensaje no daba una orden, ese mensaje se subía al asiento del copiloto y susurraba al oído del conductor que “manejara bien”. Es más, ese texto tenía una voz y una imagen mental familiar para quien lo leyera con las manos al volante.

Curiosamente, mi amigo que conducía en aquel tramo, minutos después comentó rompiendo el silencio: “Uy, olvidé llamar a casa para reportarme”. Y sí, él es padre de 3 pequeños.

Y es que la esencia del microcopy radica en tener una meta y llevar, de manera ingeniosa, al usuario hacia ella. Solo se puede lograr esto conociendo muy bien al público objetivo y saber qué decirle en el momento exacto y en el lugar exacto, de manera que sea tan sutil que no distinga si es que lo está leyendo o simplemente él mismo lo está pensando.

Más ejemplos del mundo real…

¿Se han topado en alguna tienda comercial con un letrero que dice: “Sonría, lo estamos filmando” acompañado de una carita feliz? Aquí estamos ante un mensaje relajado que persuade y condiciona -a quién realmente está dirigido- a mantener un comportamiento correcto durante su visita.

El aeropuerto de Aalborg, en Dinamarca, sorprende en su entrada con un aviso de tránsito muy peculiar, hecho para que las habituales despedidas no generen un embotellamiento. “Kiss and goodbye. No kisses above 3 mins!”. Sin creatividad, ese solo sería un letrero que diga: “Prohibido estacionarse por más de 3 minutos”.



Entonces, queda claro que para que un microcopy sea un microcopy, tiene que haber un conocimiento casi íntimo del usuario para poder entrar en su cabeza. Sabiendo cómo piensa, tendrás una hipótesis muy cercana de cómo se enfrenta a cada momento de un flujo y cuando un mensaje puntual puede aclararle las cosas.

El microcopy tiene la licencia de romper “la cuarta pared”, de romper el lenguaje formal y hablarte como un amigo cercano lo haría. Y claro, el ingenio es importante. Así, puedes usar el microcopy para:

Hacer que tus usuarios digan o hagan algo…

Caso: Facebook

Caso: eHarmony

Guiarlos a iniciar un proceso…

Caso: Airbnb

Invitarlos a que consuman el contenido…

Caso: Interbank

Contar qué hacemos…

Caso: Coachs, La Positiva Seguros

Caso:Tumblr

Invitarlos a llenar una encuesta…

Caso: HBO Latinoamérica

Hacer más digerible unas Preguntas frecuentes…

Caso: Wetransfer

Atacar la frustración de manera divertida en una página de error…

Caso: Magnt

O que tu modal de éxito sea un éxito transmitiendo el espíritu de la marca…

Caso: Entel Perú

Y por último, ¿qué no es un microcopy?

Si ese breve texto no le hace cosquillas al cerebro de quien lo lee, no es un microcopy. Puede ser un copy inteligente, funcional, efectivo, ¡buenazo!, pero no un microcopy.
Recuerda que los superpoderes del microcopy siempre serán el ingenio y el factor sorpresa.

¡Eso es todo, amigos!

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