10.12.17 |

Hablemos de Scrum: ¿Por qué usar metodologías ágiles en mi proyecto?

Aprender metodologías ágiles es fácil. El reto está en ponerlas en práctica, sobre todo, porque cada proyecto tiene una identidad única.

Entendiendo Scrum: una forma sencilla de comprender los conceptos de esta metodología es por medio de palabras claves. En esta imagen, las de mayor tamaño son los más importantes.

Muchos de los que iniciamos con desarrollo de software y hemos trabajado con metodologías tradicionales conocemos bien los beneficios de trabajar con las metodologías ágiles. Gracias a ellas, podemos ofrecer a nuestros usuarios finales el producto que necesitan, con un nivel de calidad adecuado y una menor probabilidad de riesgo.

Adaptarse a ellas no es difícil. El verdadero reto está en hacer entender a nuestro cliente – la persona o grupo de personas que solicitan el desarrollo – los grandes beneficios que trae al proyecto usar las metodologías ágiles. ¿Cómo lograrlo?

Motivo 1: inclúyelo en el equipo.

Scrum es una metodología ágil que te invitará a trabajar activamente con tu cliente durante el desarrollo del proyecto. Gracias a su participación, el equipo de desarrollo obtiene puntos de vista importantes o descubren nuevas necesidades que se escaparon al inicio.

El project manager, coordinador o ejecutivo de cuentas cumplirá un papel muy importante durante todo el proceso, ya que se encargará de mantener al equipo al tanto de las expectativas que el cliente tiene. De esa forma, la comunicación será eficaz y todos estarán alineados.

Motivo 2: logro de expectativas.

Y ya que hablamos de las expectativas del cliente, Scrum nos permite adaptarlas y priorizarlas en base a las estimaciones del equipo y a las necesidades de los usuarios finales. Es por ello que las entregas son parciales y regulares.

Cada pequeña entrega contempla nuevas funcionalidades que cubren dichas necesidades. Para corroborarlas, se prueba el producto final directamente con un grupo de usuarios finales, se toma nota de su experiencia y se define si el objetivo se alcanzó. Si es así, el equipo procede a integrar nuevas funcionalidades; de lo contrario, trabaja en los ajustes y las correcciones.

Motivo 3: disminución de riesgos.

Scrum nos permite dos cosas importantes: dar prioridad a las funcionalidades de más valor y conocer la velocidad con la que nuestro equipo avanza el proyecto. Esto despeja cualquier riesgo de manera eficaz y anticipada .

Además, al ser una metodología de interacción constante con tus usuarios finales, brinda la oportunidad de poner a prueba tu producto en un entorno real. De esa forma, podrás recopilar información que te permita implementar constantes mejoras o, mejor aún, redescubrir si la necesidad que te llevó a diseñar el producto es real.

Flujo regular de un sprint: en Scrum, cada sprint o iteración dura entre dos a cuatro semanas. Al final de este periodo, se obtiene un producto con nuevas funcionalidades o características listas para ser usadas.

Motivo 4: mayor productividad.

Por mi experiencia puedo afirmar que, trabajar bajo esta metodología ágil, ayuda a eliminar la burocracia. Como consecuencia, el equipo de desarrollo se convierte en un equipo auto organizado capaz de empoderarse del flujo de trabajo definiendo sus propios tiempos, alcances y promesas de entrega, teniendo en cuenta el alcance del proyecto, las historias de usuario por resolver y la definición de trabajo completado.

Además, Scrum recomienda que el equipo de desarrollo esté dedicado al 100 % en un solo proyecto, solo así podrán poner toda su atención y esfuerzos en él.

Motivo 5: siempre listos para los cambios.

Gracias a esta metodología, tu equipo desarrolla una alta capacidad de reacción ante los cambios y nuevos requerimientos generados por las necesidades del cliente o las evoluciones del mercado.

Si aún tienes dudas de cambiar las metodologías tradicionales por las ágiles, este cuadro te dará siete motivos más para usarlas en tu proyecto.

Metodología Ágil Metodología No Ágil
  • Pocos artefactos (tareas, documentos, reuniones y similares).
  • Pocos entregables.
  • Pocos roles.
  • No existe un contrato tradicional o es bastante flexible.
  • El cliente es parte del equipo de desarrollo.
  • Equipos pequeños (menos de diez integrantes) trabajando, por lo general, en el mismo sitio.
  • Menos énfasis en la arquitectura.
  • Muchos artefactos (tareas, documentos, reuniones y similares).
  • Muchos entregables.
  • Muchos roles.
  • Existe un contrato prefijado.
  • El cliente interactúa con el equipo de desarrollo mediante reuniones ocasionales.
  • Grupos grandes.
  • La arquitectura es esencial.

Las metodologías ágiles se basan en la mejora incremental y continua, por eso, la mejor forma de aprenderlas es probando. Aquí tienes la base, ahora, es tu turno de vivir la experiencia Scrum en tus propios proyectos. Estoy seguro que no te arrepentirás.

Comentarios