23.07.18 |

¿Qué puede aportar la impro teatral en una firma de diseño de experiencias?

A lo largo de nuestra formación profesional no siempre tenemos un entrenamiento que nos haga desarrollar soft skills.

Dentro de nuestro día a día nos encontramos con circunstancias en donde nuestra capacidad para comunicarnos, crear equipos y entender a los demás resultan decisivas. Sin embargo, a lo largo de nuestra formación profesional no siempre tenemos un entrenamiento que nos haga desarrollar herramientas precisas para estas circunstancias.

A estas capacidades se les conoce como habilidades blandas, las cuales abarcan nuestra capacidad para comunicarnos tanto verbal como físicamente, ser empáticos y crear vínculos con los demás. Es decir, engloban la otra cara de nuestro aprendizaje tradicional.

Todos estos puntos tienen un gran impacto en nuestra vida profesional: son vitales para expresar las ideas de manera más asertiva, nos permiten abordar más personas, entablar y formar equipos; y además, crear confianza. Es aquí cuando aparece la principal pregunta: ¿cómo desarrollo estas habilidades? ¿O será que ya las tengo?

Su aprendizaje es un proceso natural dentro de la parte social del ser humano. Sin embargo, existen diferentes maneras en las que las personas pueden vivir situaciones de manera consciente que les permitan desarrollar estas habilidades. Es aquí en donde la impro puede brillar como herramienta orgánica para este proceso.

¿Pero qué es la impro? La impro o improvisación teatral es una rama de las artes escénicas, como el teatro o la danza, que se centra en crear escenas entre compañeros de manera espontánea y sin ensayo previo. Por ello, no se usa un guión o libreto. Todas las escenas se desarrollan en base a las propuestas de los improvisadores y en base a estas se va construyendo una historia con personajes, entornos, e incluso formas, realizadas por el equipo.

Lo más importante es vivir situaciones en las cuales no se tiene idea de cómo terminarán. Un improvisador, de lo único que pueda estar seguro, es de que sus compañeros lo apoyarán en pro de la historia.

Es por eso que la impro tiene conexión con el desarrollo de habilidades blandas. Las personas, al pasar por estas experiencias, pueden aumentar su confianza al comunicarse con su voz y cuerpo, mejorar la confianza con sus compañeros, desarrollar la creatividad al estar en un estado de juego y crear vínculos con su equipo. Todo esto nos ayuda a que los grupos se tornen equipos.

¿Cómo puedo aplicar esto en mi día a día?

Se puede comenzar con delimitar en el espacio de trabajo y con la premisa más importante de la impro: no juzgar las propuestas del compañero. Ya que, en realidad, los miembros del equipo siempre irán a tu rescate complementando tus ideas. Así, poco a poco, compartirán y se comprometerán más.

Algunos ejercicios simples para comenzar

Caminar por el espacio: ejercicio en el cual las personas caminan en un espacio delimitado de manera que tengan una velocidad constante y una postura neutra. Es así como el guía asignará números a diferentes circunstancias cada vez de manera más rápida.

Estas circunstancias pueden ser, por ejemplo, ver a un amigo luego de mucho tiempo, reaccionar ante tu estrella de cine favorita o hasta pedirle a alguien que te regrese el dinero que le prestaste, entre otras. Pasar por todas estas diferentes situaciones con tus compañeros, te empujará a pensar menos con tu mente y más con tu cuerpo, de esta manera puedes ser más consciente de tus reacciones. Como segundo punto, comenzarás a tener un lazo más fuerte con tus compañeros y vivir situaciones divertidas.

Otro ejercicio muy útil consiste en dirigir a un compañero con la palma de la mano. El receptor tendrá la consigna de seguir la mano a una distancia de 10 centímetros con su rostro. De este modo, el que dirige tiene la responsabilidad de guiarlo por todo el espacio de trabajo y por ende, es consciente de que su compañero depende de él. Luego los papeles se invierten, convirtiéndose en un ejercicio simple de conciencia del compañero.

Con un nivel de confianza ya desarrollado, se puede comenzar a proponer escenas simples de improvisación. Ayuda mucho que no sean situaciones relacionadas al trabajo. Siempre se debe tener en mente, ir más allá para crear algo nuevo. Lo importante es que siempre se esté dentro del espacio de juego, así las propuestas siempre van mejorando y todo el grupo toma más conciencia de sus compañeros.

Como recomendación, siempre es bueno pasar por un taller en el que el equipo desarrolle de manera progresiva cada punto de mejora.

En ese sentido, en LIQUID usamos estas herramientas para el desarrollo de equipos de trabajo. Todo esto sin contar que nos desestresamos los viernes. A lo largo de todo este tiempo, los miembros han demostrado tener lazos más sólidos y una mayor confianza para expresar sus ideas internamente y con los clientes.

En nuestra experiencia recomendamos mucho estas herramientas que nos permiten alcanzar objetivos desde una perspectiva diferente y, verdaderamente, muy divertida.

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